Pasamos la tercera parte de nuestra vida en la cama, sólo ese dato nos permite ver la importancia que tiene la ropa de cama. Sin embargo, a la hora de elegir, hay unos pocos puntos que es importante conocer para hacer una buena compra.

Lo primero que tenemos que verificar es el tamaño. Una sábana que no encaja perfectamente, no sirve. Actualmente los colchones tienen dimensiones muy variadas. Hay que tomar muy en cuenta, además del ancho y largo, la altura del colchón, dato que frecuentemente se desestima. Los colores y diseño, por supuesto que dependen de los del dormitorio, pero es una buena idea atreverse un poquito y salir de lo habitual. Está claro que para los niños elegimos diseños divertidos, pero los más grandes podemos jugar un poco más con los colores, y buscar contrastes interesantes con el dormitorio, intentando focalizar la atención en el juego de sábanas.

Pero el punto más importante es la calidad, que no siempre se relaciona con el precio. El material debe ser resistente, antipeeling (no forma motitas), aislante, antialérgico y de fácil mantenimiento. El algodón cumple con todas esas características. Sin embargo, hay mezclas de algodón y fibras sintéticas, que resultan muy bien, siempre y cuando los porcentajes sean como mínimo 50% de cada uno (cuanto más fibra natural, mejor, por supuesto).

Son ideales para los niños, por el rápido secado y fácil mantenimiento. La forma de saber la calidad de la tela, es el número de hilos por pulgada cuadrada. Como mínimo debe tener 180 hilos. Esta densidad le da a la tela un aspecto compacto, y no vemos el entramado. Cuando la sábana tendrá una alta exigencia, como en un hotel, se recurre a telas de 500 hilos.

Claro que para ocasiones especiales, nada igual unas buenas sábanas de seda, o si no podemos, raso o satén. Este es un excelente regalo de bodas, cumpleaños de nuestra pareja, San Valentín, o para regalarnos nosotros mismos.

Fuente: Blog Ellas